Información sobre la termita subterránea
La termita subterránea o Reticulitermes flavipes, es un insecto social xilófago capaz de causar daños estructurales significativos en viviendas y edificaciones. Las obreras miden entre 3 y 6 mm, mientras que los individuos reproductores pueden alcanzar tamaños mayores y desarrollar alas durante la época de enjambrazón. Su cuerpo es blando, de tonalidades crema a marrón claro, y presenta antenas rectas, mandíbula funcional y una marcada ausencia de estrechamiento entre tórax y abdomen, rasgo que la distingue de las hormigas. Al vivir en colonias organizadas bajo tierra o dentro de madera húmeda, puede pasar desapercibida durante largos periodos, y algunas castas pueden vivir varios años, favoreciendo infestaciones persistentes si no se detecta a tiempo.
Algunos datos importantes sobre la termita subterránea
- Ciclo biológico
- Hábitats más frecuentes
- Problemática sanitaria
- Calendario de Afectación
- Tabla resumen de características
La termita subterránea tiene un cuerpo blando sin estrechamiento entre tórax y abdomen, con un aspecto más uniforme. Sus antenas rectas, mandíbulas adaptadas a la alimentación en madera y la ausencia de pigmentación intensa facilitan su identificación. Mantiene una fuerte estructura jerárquica con castas diferenciadas que cumplen diferentes funciones esenciales dentro de la colonia.
Reticulitermes flavipes experimenta una metamorfosis incompleta, pasando por etapas de huevo, ninfa y adulto. Durante su desarrollo, los individuos pueden especializarse en obreras, soldados o reproductores alados según las necesidades del termitero. Esta flexibilidad permite que la colonia se adapte rápidamente a cambios ambientales o a la pérdida de individuos clave.
La termita subterránea es una especie muy extendida, capaz de establecerse en numerosos hábitats urbanos y rurales siempre que exista madera y una fuente de humedad constante. Su capacidad para formar galerías ocultas bajo el suelo y dentro de estructuras de madera facilita que la infestación avance sin ser detectada. En climas templados como el nuestro, se considera una de las plagas estructurales más dañinas debido a su actividad continua y a su notable resistencia ambiental.
Ciclo biológico
El ciclo comienza cuando la reina de la termita subterránea deposita los huevos en cámaras protegidas dentro del termitero subterráneo. Tras la eclosión, las crías pasan por varias mudas y son atendidas por las obreras, que les proporcionan alimento mediante trofalaxia. A medida que se desarrollan, pueden orientarse hacia distintas castas según las necesidades de la colonia y las señales químicas presentes.
Las ninfas continúan su crecimiento y pueden transformarse en obreras, soldados o reproductores según las feromonas emitidas por la reina y las condiciones del entorno. Los reproductores alados, que aparecen estacionalmente, desarrollan alas y abandonan la colonia durante el enjambre nupcial. Una vez fecundados, pierden las alas y se convierten en nuevos reyes y reinas fundadores.
El ciclo se mantiene activo durante gran parte del año en climas templados, aunque su ritmo aumenta en primavera y verano gracias a la mayor humedad y temperatura. Las colonias establecidas pueden vivir durante años, creciendo de forma progresiva y extendiéndose a nuevas zonas mediante galerías subterráneas o la creación de nidos satélite.
Hábitats más frecuentes
- Suelos húmedos y sombreados: prefieren terrenos con humedad constante, donde puedan construir galerías sin desecarse. Suelen instalarse cerca de cimentaciones y estructuras enterradas.
- Madera en contacto con el suelo: vallas, travesaños, tarimas y elementos estructurales apoyados directamente en tierra son puntos de entrada habituales por su accesibilidad y contenido de celulosa.
- Zonas con filtraciones o condensación: espacios con fugas de agua, sótanos mal ventilados o muros húmedos favorecen su instalación y expansión, al proporcionar condiciones estables para la colonia.
- Cámaras interiores y espacios ocultos: se desarrollan en huecos de paredes, falsos techos y subestructuras donde la madera no es visible. Desde allí pueden extenderse sin ser detectadas durante largos periodos.
Problemática con la termita subterránea

La termita subterránea Reticulitermes flavipes constituye un alto riesgo para estructuras de madera debido a su capacidad de alimentarse desde el interior sin dejar señales visibles en etapas tempranas. Al establecer sus nidos bajo tierra y acceder a los elementos constructivos a través de galerías ocultas, el deterioro avanza de forma discreta pero continua. Esta actividad sostenida puede debilitar vigas, marcos, suelos y otros componentes esenciales, generando reparaciones complejas y un elevado coste económico si la infestación no se detecta a tiempo.
Su organización social altamente eficiente y el rápido reemplazo de individuos permiten que la colonia aumente su presencia y alcance nuevas zonas del edificio con facilidad. Factores como la humedad persistente, filtraciones o una ventilación insuficiente favorecen su expansión, creando condiciones ideales para mantener el ciclo activo durante todo el año. Por este motivo, la termita subterránea exige una intervención profesional especializada que pueda identificar los focos, frenar la actividad y establecer medidas de protección a largo plazo.
Problemas asociados a su presencia y actividad
En construcciones de madera, la actividad de la termita subterránea puede generar una serie de daños estructurales y situaciones problemáticas que evolucionan de forma silenciosa. Su capacidad para actuar desde el interior de los materiales dificulta la detección temprana y aumenta el impacto de la infestación.
- Debilitamiento interno de vigas y elementos portantes: las colonias consumen la madera desde dentro, reduciendo su resistencia sin alterar la superficie externa durante meses o incluso años.
- Propagación a través de galerías ocultas: al construir túneles de barro bajo suelos y paredes, pueden alcanzar diferentes plantas o anexos del edificio sin ser vistas.
- Aumento de la humedad y deterioro del entorno: su actividad favorece la retención de humedad en la madera, acelerando deformaciones y creando condiciones propicias para hongos.
- Riesgo de daños económicos elevados: la reparación de estructuras afectadas puede ser costosa, especialmente cuando la infestación se detecta tarde o afecta zonas críticas del inmueble
Plagas de la termita subterránea: calendario de actividad
A continuación se presenta un calendario anual que recoge los periodos de actividad de la termita subterránea, indicando los meses en los que sus colonias muestran mayor movimiento, alimentación y riesgo de expansión dentro de las estructuras.
Ficha técnica completa de la termita subterránea
| Parámetro | Detalle |
|---|---|
| Identificación morfológica | |
| Nombre común | Termita subterránea |
| Nombre científico | Reticulitermes flavipes (y especies afines de termitas subterráneas) |
| Tamaño | Obreras y ninfas de 3–5 mm; soldados de 4–6 mm con cabeza más robusta; reproductores alados de 7–10 mm, incluyendo las alas. |
| Peso | Muy ligero, fracciones de gramo por centenares de individuos; cada termita individual pesa solo unos pocos miligramos. |
| Color | Obreras de color blanco cremoso a beige pálido; soldados con cabeza amarillenta o marrón claro; reproductores alados de tonalidad más oscura con alas translúcidas. |
| Desplazamiento | Se mueven principalmente dentro de galerías excavadas en el suelo y en el interior de la madera. Construyen cordones o tubos de barro para desplazarse protegidas entre el nido y las fuentes de alimento. |
| Marcas distintivas | Cuerpo blando, sin cintura estrecha (a diferencia de las hormigas), antenas rectas y no acodadas, ausencia de ojos funcionales en obreras. Presencia típica de tubos de barro en muros, juntas y bases de estructuras de madera. |
| Dimorfismo | Casta de soldados con cabeza grande y mandíbulas desarrolladas; reproductores alados con dos pares de alas iguales que se desprenden tras el vuelo nupcial; obreras más pequeñas y sin alas. |
| Biología y ciclo | |
| Longevidad adulto | La reina puede vivir varios años en el interior del nido; obreras y soldados suelen vivir de varios meses a más de un año, dependiendo de las condiciones ambientales y de la colonia. |
| Reproducción | Tras los vuelos nupciales, una pareja de reproductores funda una nueva colonia en el subsuelo o en zonas húmedas próximas a madera. La reina pone huevos de forma continua conforme la colonia se desarrolla, pudiendo alcanzar miles de individuos. |
| Puesta e incubación | Los huevos eclosionan en pocas semanas. Las ninfas pasan por varias mudas hasta diferenciarse en obreras, soldados o nuevos reproductores, en función de las necesidades de la colonia y las feromonas reguladoras. |
| Comportamiento reproductor | Prefieren zonas con humedad constante y acceso a madera o materiales con celulosa. Pueden formar colonias satélite conectadas por galerías subterráneas, lo que dificulta localizar el foco principal y favorece su expansión en edificios. |
| Ecología y comportamiento | |
| Actividad | Actividad esencialmente oculta y continua durante todo el año, con mayor intensidad en épocas templadas y húmedas. Raramente se observan a simple vista salvo en presencia de alados o al abrir estructuras dañadas. |
| Hábitat preferido | Suelos húmedos, cimentaciones, zonas con filtraciones y puntos de contacto entre tierra y madera. Atacan vigas, marcos, suelos, tabiques y otros elementos con contenido de celulosa, especialmente si hay condensaciones o falta de ventilación. |
| Alimentación | Se alimentan de celulosa presente en madera, cartón, papel y otros materiales derivados. Dependen de microorganismos simbiontes en su intestino para digerirla, lo que facilita el aprovechamiento de estructuras de madera aparentemente sana. |
| Impacto sanitario y detección | |
| Riesgos para la salud | No suelen ser vectores de enfermedades para personas o mascotas, pero su actividad puede comprometer gravemente la estabilidad de estructuras, suelos y elementos portantes. El riesgo principal es estructural, económico y de seguridad del edificio. |
| Indicios de presencia | Tubos o cordones de barro en paredes y juntas, madera hueca que se rompe con facilidad, láminas superficiales intactas con interior muy erosionado y aparición puntual de termitas aladas en primavera o principios de verano en el interior de los inmuebles. |
| Zonas típicas de refugio | Bajo soleras, en cámaras de aire, tras rodapiés, en falsos techos, en contacto madera-suelo, alrededor de pilares y en puntos con filtraciones o condensaciones donde el sustrato se mantiene húmedo. |
| Prevención y control | |
| Prevención básica | Limitar el contacto directo de la madera con el suelo, corregir filtraciones y humedades, mejorar la ventilación de sótanos y cámaras, y evitar acumulaciones de restos de madera o cartón junto a la edificación. |
| Monitorización | Inspecciones periódicas de zonas de riesgo, instalación de puntos de control o estaciones de monitoreo y registro de aparición de alados y de tubos de barro para valorar la actividad y posible expansión de la colonia. |
| Tratamiento profesional | Planes específicos que combinan sistemas de cebos termiticidas, barreras químicas o físicas y corrección de condiciones de humedad. Requieren diseño técnico, seguimiento a medio plazo y coordinación con el propietario para garantizar la eficacia. |
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